Pon tu granito de arena

La suma de todos puede ayudar a mejorar nuestro mundo

10 cosas sencillas que puedes hacer para mejorar el medio ambiente.

Afortunadamente la preocupación por la crisis climática afecta cada vez a una mayor parte de la población y cada vez somos más conscientes de que debemos colaborar para intentar frenar la trayectoria demoledoramente destructiva en la que hemos entrado.

Por supuesto y no nos cansaremos de decirlo, las principales acciones deben ser llevadas a cabo por los gobiernos a través de leyes medioambientales que cambien el modelo actual y que protejan a toda costa el mundo en el que vivimos reduciendo drásticamente el impacto medio-abmiental de la industria, el transporte, la emisión de gases fluorados y la deforestación.

Pero si, a nivel individual, todos podemos aportar nuestro granito de arena para reducir la huella de carbono, que siempre va a ser más que nada, y con nuestras acciones coditianas podemos incluso llegar a ejercer presión sobre los poderes públicos y empresas para que cambien su forma de funcionar.

Os contamos 10 cosas que podéis hacer para intentar frenar la deriva medioambiental en la que nos encontramos:

1. Deja el coche de la lado siempre que sea posible. Camina, pedalea, subete al patinete o utiliza transporte público.

En Europa, las emisiones de gases de efecto invernadero vinculadas al transporte suponen un 30% del total, y de ese porcentaje el 60,7% del total de las emisiones del transporte corresponde a los automóviles.

Como ves es uno de las principales causas sobre los que puedes actuar.

Deja el coche de lado y empieza a caminar, utiliza la bici o incluso uno de los tan de moda patinetes eléctricos.

Camina en lugar de ir en coche

Camina en lugar de ir en coche

Obviamente no te estoy pidiendo que vayas en bici de Valencia a Alicante a trabajar, pero empieza a dejar de lado el coche para tus desplazamientos por dentro de tu municipio (te aseguro que para llevar al peque al cole, ir a por el pan o a comprarte un par de camisetas al la tienda del barrio de al lado no lo necesitas).

Estaras contribuyendo a dismunuir la emisión de gases y además estarás mejorando tu salud y tu estado de ánimo. Los primeros días caminar te costará un poco o te dará pereza pero en unas semanas ni te darás cuenta y mejorará tu estado físico un montón.

Ah!, si antes ibas en coche o moto y ahora en patinete… BIEN por tí.

Si antes ibas andando y ahora en patinete… lo hacías mejor antes ;).

Por otra parte, si no puedes evitar utilizar el automóvil para ir a trabajar porque las distancias a recorrer son considerables, si tienes posibilidad opta por el transporte público o incluso comparte el coche con compañeros de trabajo (contaminarás menos y encima compartiréis gastos).

2. Utiliza la climatización de forma razonable

Hemos entrado en una especie de círculo vicioso. Cuanto más asciende la temperatura ambiental a causa del calentamiento global más crece el número de aparatos de aire acondicionado instalados en el mundo y con ello aumenta la canditad de energia que consumimos para contrarestar el aumento de la temperatura y por lo tanto la generación de CO2 (y eso que en la Índia, que es uno de los paises más cálidos y con más habitantes del mundo, solo un 5% de los hagares cuenta con esta equipación, espera a que puedan ir permitiéndoselo y lleguen al 55% de hogares con equipos de climatización como en el caso de España).

Para minimizar los efectos del aire acondicionado lo mejor es utilizarlos lo menos posible y siempre de una forma racional.

En invierno ventila la casa y cierra bien puertas y ventanas para que no entre el frío y sobre todo no hagas como algún lumbreras que conocemos que puede tener la calefacción puesta e ir en manga corta por casa.

En verano, a menos que sean los días más cálidos intenta pasar con las ventas abiertas, especialmente a primera hora de la mañana y por las noches, ventilaras la casa, renovarás el aire y la refrescarás.

Cuando no hay más remedio, por frio o por calor, recuerda que la temperatura de confort está en los 21ºC grados en invierno y los 25ºC en verano.

Manten la temperatura en esos rangos según la estación y además de contaminar mucho menos estarás ahorrando una buena cantidad de dinero en factura eléctrica.

Cuando decidas instalar un equipo de aire asegurate de que cuenta con la  etiqueta energética A. Si es así estarás gastando hasta un 60% menos que en aparatos de alto consumo con las mismas prestaciones.

Recuerda también bajar persianas y toldos de aquellas partes de la casa en las que incida el sol a determinadas horas, verás como la temperatura sube menos y por lo tanto necesitarás menos horas de «aire acondicionado»

3. No uses la secadora

Es sin duda uno de los electrodomésticos que más consumo electrico suponen y por lo tanto eso implica una gran emisión de CO2.

¿Realmente es tan urgente secar esa ropa en el siguiente par de horas?, ¿Seguro que no puedes esperar a que la ropa esté seca mañana y ponerte otra cosa?.

4. Viaja de manera racional

La «globalización» y la «economía low cost», esa que nos hace ir acurrucados en el avión, sin comer ni beber y rezando para que haya suficiente combustible para llegar a destino ha convertido en casi cotidiano el acto de volar y desplazarnos a largas distancias por puro placer.

El modo de vida actual, lleno de modas, estereotipos y consumismo te ha llevado a pensar que si en tus vacaciones no vuelas a la Rivera Maya o a Nueva York eres un «don nadie».

Todavía recuerdo un día que disfrutando de una jornada de senderismo junto a mi mujer envié a un amigo una foto fantástica de una preciosa cascada junto a un remanso del rio cuyos lindes estaban a rebosar de una densa vegetación de ribera. Al recibirla mi amigo flipo «¡¡¡Ostras, que pasada!!!, ¿donde estás tío? ¡tengo que ir ahí!

Mi respuesta fué , «aquí, en las Hoces del Guadalaviar, a 20 minutos de Teruel»

La contestación que obtuve: «Ah!…», un ah!, ya sin ninguna emoción, como diciendo «vaya decepción», como si la proximidad le quitase el valor a tan increible zona (a día de hoy mi amigo todavía no ha ido a visitarlo y han pasado unos 4 años, jajaja, que pena).

Recuerda que cerca de ti, hay lugares maravillosos para disfrutar de tus vacaciones y tus días de asueto.

Aunque por supuesto que de vez en cuando puedes viajar a conocer otros lugares lejanos no es necesario que cada año cojas 2 o 3 aviones por puro placer, te sorprenderá lo que tienes alrededor y estarás dejando de emitir toneladas de CO2.

5. No tires comida

A nivel mundial, desde la producción agrícola inicial al consumo doméstico final (especialmente en este último eslabón de la cadena) se desperdician 1/3 de los alimentos que se producen.

Realmente es una verdadera aberración tanto a nivel ecológico como ético.

Este desperdicio en costes de emisión de gases supone un 8% del total, por lo que reducir ese desperdicio sería crucial y realmente es sencillo de hacer y además te supondrá un buen ahorro.

Algunas cosas que puedes hacer son:

  • Sirve pequeñas cantidades: Sirve o come porciones de comida más pequeñas, no tocarás todo lo cocinado y podrás guardar lo que sobre para congelarlo o comerlo en otra ocasión.
  • Reutiliza las sobras: Guardalas para para otra comida, para almorzar al día siguiente o re-utilízalas en un plato diferente.
  • Compra sólo lo que necesitas: Si te haces una lista de la compra, y la sigues estarás planificando y comprando lo que realmente necesitas, reducirás desperdicios y comida que se pone mala y estarás ahorrando al mismo tiempo.
  • Revisa la temperatura de tu nevera.  Almacena los alimentos a una temperatura entre 1 y 5ºC para mantener los alimentos frescos más tiempo.
  • Intenta consumir los alimentos en el orden que los compraste: No siempre será así pero lo más normal es que los productos más antiguos caduquen antes. Si por ejemplo te quedaban pocas zanahorias y has comprado más deja las nuevas al fondo y las viejas al frente, así evitarás que se queden allí y acaben estropeándose.
  • Compostar: Si tienes la suerte de contar con un jardin o zona de campo puedes hacerte con un compostador y convertir todo ese residuo orgánico en abono para tus plantas.

6. Reduce el consumo de energia eléctrica, usa electrodomésticos eficientes

Aunque suelen ser un poco más más caros en poco tiempo habrás amortizado su precio ya que te van a permitir ahorrar y mucho en la factura eléctrica. Eso si, no por utilizar electrodomésticos clasificados como A+++ debes dejarte llevar y hacer un uso desmedido de ellos.

Poner la lavadora cuando tengas suficiente ropa para llenarla y usar lavados cortos y en frio siempre que sea posible, apagar las luces siempre que no estés en esa habitación (por supuesto a día de hoy suponemos que ya utilizas lámparas led), encender el lavavajillas cuando este totalmente lleno y hacer un uso racional del aire acondicionaldo y la calefacción son acciones muy sencillas que te permitirán ahorrar energía.

7. Contrata energía verde

Hoy en día han aparecido algunas comercializadoras eléctricas (certificadas por la CNMC)  que solo proveen energía verde (solar, hidráulica, eólica, biogas…).

Contratar con ellas nuestro suministro puede ser una buena medida de presión para que las grandes productoras prioricen esta producción de energía.

Por otra parte si tienes posibilidad la legislación ha cambiado y ahora el autoconsumo está ganando fuerza en el ámbito doméstico, quizá puedes instalar unas placas solares, si no para autabastercerte totalmente si para reducir en gran parte el consumo eléctrico de la red electrica y a la larga ahorrar bastante en tu factura.

8. Consume productos de temporada

Es lo que se hizo toda la vida, se compraban los productos que había disponibles en función de la época del año (si, y nadie se moría de hambre). Realmente puedes llevar una diéta perfectamente equilibrada y sabrosa por no comer melocotones en diciembre o alcachofas en agosto.

Por desgracias nos han acostumbrado a que podemos tener todo lo que queramos en cualquier momento y esto es un verdadero problema ya que consumir productos que no son de temporada significa que o bien los están transportando desde otras latitudes donde sí que son de temporada o bien están utilizando de cámaras de refrigeración para almacenarlos y conservarlos y almacenarlos y en ambos casos se está generando una gran cantidad de emisiones CO2 y además te están costando más dinero (ese coste de transporte de larga distancia y/o conservación lo van a repercutir en el precio del producto).

9. Reduce el consumo de carne

No, no estoy diciendo que te hagas vegetariano (que también sería una gran opción de cara a la conservación medioambiental), solo que si es posible reduzcas un poco el consumo de carne, especialmente la de vacuno (que es la que mayor huella ecológica tiene).

Huella carbono carne vacuno

Huella carbono de los diferentes tipos de carne carne

En España, consumimos 50 kilos al año por persona de media, y eso que en cierto modo (cada vez menos) podemos presumir de «la dieta mediterránea», rica en verduras y hortalizas, no quieras imaginarte el consumo de carne por persona de EEUU.

El estucio publicado en 2019 por el Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC) indica que el sistema de la alimentación genera entre el 25% y el 30% de las emisiones de gases de efecto invernadero  causantes del cambio climático. La ganadería está entre los sectores que más contribuyen y muy en concreto la de vacuno, que son responsables de tres cuartos de las emisiones del total de la ganadería.

Además esta ganadería supone adicionalmente el utilizar tierra para cultivos para la fabricación de piensos (en lugar de pra producir directamente alimentos para los humanos)  y la deforestación.

Un paso importante sería reducir nuestro consumo semanal de carne en la medida de lo posible, reduciendolo en sí y cambiando la de vacuno por otras como la de cerdo o las aves. Tampoco te estoy diciendo que de vez en cuando no te des el gustazo de comerte un entrecot pero lo ideal seria eso, darte el gustazo y no que fuese la costumbre.

10. Intenta evitar el consumismo desenfrenado

Reciclar está muy bien, realmente bien, pero casi tan imortante como reciclar es reducir la cantidad de residuos que generamos.

El modelo actual nos ha introducido en una cultura de usar y tirar frenético.

Antes de comprar algo piensa «¿realmente esto me hace falta?”. Te aseguro que contiuamente estas comprando cosas que utilizas una o dos veces y acaban abandonadas en un cajón o en la basura o sutituyendo otras que estaban funcionando perfectamente (si, ese movil nuevo que ahora tiene 1 Megapixel más que el anterior, o esa tele que resulta que cambia los canales hablándole al mando y la de antes no.).

En particular, compra menos ropa: la industria textil, debido a la vorágine consumista en la que hemos entrado se ha convertido en la segunda más contaminante del planeta. Compra ropa con cabeza, de tejidos ogánicos siempre que sea posible y solo cuando realmente la necesites.

No atiborres tu armario y la tires casi nueva.

Mira nuestra entrada sobre la industria textil

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