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Deja de usar cápsulas de café

Yo fuí uno de esos que comenzó a utilizar este sistema de cápsulas para prepara mis cafés hace ya un buen montón de años.

Estaba un día en casa cuando sonó mi movil. Era un amigo y me decía «Oye Gabi, estoy aquí en el Corte Inglés y hay en oferta una maquina de café que va con cápsulas y no ocupa nada, yo voy a pillarme una ¿quieres que coja una para ti?»

Mi respuesta fué «no, no, no quiero más trastos en la cocina, me apaño con mi cafetera romana». (eso si, con lo despistado que era, quemaba mínimo un par de ellas al año).

Mi amigo insitió «tio, esta tirada de precio, incluye un vale que lo envías y te devuelven 30 euros, no ocupa nada y te regalan no se cuantas cápsulas».

Al final cedí y le dije «va, cogeme una», casi sin entender en que consistía eso de las cápsulas que me intentaba explicar vágamente mi amigo.

Un par de días después colocaba la cafetera en mi cocína (era realmente pequeña y compacta, nada que ver con esas aparatosas cafeteras express que pretendían simular los cafés del bar) y comencé a utilizarla.

La verdad que era un chollito… Beeeep, beeep, beeeeep, despertador, salto, a la cocina, abrir, meter cápsula y… ¡tacháaaaan!, café hecho en 30 segundos, ¡rápido, fácil y sin ensuciar!.

La verdad es que era un gran invento, tanto que decidimos adquirir otra para la oficina, donde 5 compañeros comenzamos a tomar café de capsulita también.

Al poco tiempo observamos lo que estabamos gastando en café (por aquel entonces no había cápsulas compatibles y el monopolio estaba en manos de una única marca):

Tomábamos una media de 2 cafés como mínimo al día por compañero (es lo que tiene ser un friky informático, nuestra vida depende del café), esto suponía 10 cafes al día (o una cajita de esas de 10 unidades tal cual comercializaba las cápsulas el fabricante) o lo que era lo mismo 4 euros diarios de café… que suponían más de 90€ de café al mes… o  lo que es lo mismo 1.000€ al año, no estaba mal, nada mal.

En casa sucedía algo parecido, solo somos 2, mi mujer y yo, pero 3 cafes al día se hacían en total así que cada día nos gastábamos 1,20€ en café, lo mismo que te cuesta un paquete de café molido de 250gr de cualquier marca blanca en el super, la única diferencia es que cada cápsula de café contiene la impresionante cantidad de 5,5 gr de café, es decir, los 250gr de café de cápsula nos costaban algo más de 18€ en lugar de 1, 2 o 3 euros que puede costarte igual cantidad de café molido en función de la marca.

Bueno, era caro pero cómodo y no estamos tan mal asi que podíamos permitirnoslo.

El verdadero motivo que nos hizo dejar de tomar café en este formato fué la cantidad de residuos que genera (nada que ver con aquellos rumores aparecidos de que las capsulas de aluminio eran cangerígeneas – que casualidad que la rumorología corriera como rios de sangre justo cuando una marca rival a la hasta ahora única comenzó a fabricar cápsulas de plástico – ni nada por el estilo).

No me considero ningún activista, ecologista o similar, simplemente soy una persona criada en el seno de una familia que es amante de la naturaleza y tengo cierta preocupación por cuidar el medio ambiente que nos rodea (de ahí que haya comenzado a escribir este blog en mis ratos libres y/o de aburrimiento).

Un día al vaciar el depósito de la cafetera en el cubo de basura mire el mogollón de mierda que había ahí abajo y que suponían tan solo 20 cafés.

Por un momento imaginé que podía suponer un año de cafés, ya no en casa donde solo somos 2 sino en la oficina, donde tomábamos 10 cafés cada día. El resultado es acojonante, disculpad la expresión, ¡una montaña  de mierda que no cabría en tu cocina!.

Desde ese momento decidí aparcar este formato de café, en casa volví a la cafetera romana y en la oficina sustiuimos la maquinita de cápsulas por una cafetera expresso automática, que aunque cara es igual de cómoda y su coste está amortizado en menos de un año si lo comparamos con el que supone el gasto en café de cápsulas.

Cafeteras

Cafetera express automática, no automática y romana

El residuo que genera es totamente orgánico y por lo tanto no supone un problema medioambiental ni de reciclado como las dichosas cápsulas (no, no debes tirarlas en el contendor amarillo ni aunque sean de plástico).

Así que ya tenéis un granito de arena más que aportar para contribuir a mejorar este nuestro planeta: si utilizais cápsulas volved a «el café tradicional», os ahorraréis un pasta y estaréis contaminando muchísimo menos.

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